Desde que se estrenó la serie “Ordena con Marie Kondo” en Netflix, las redes sociales se han inundado de imágenes que muestran armarios, habitaciones y cajones perfectamente ordenados. Kondo, con sus más de 15 años de experiencia como asesora de organización, ha ayudado ya a miles de estadounidenses a ordenar y organizar sus casas.

Kondo creó su consultoría con tan solo 19 años. Desde entonces ha escrito dos libros sobre la magia del orden entrando en la lista de los más vendidos. Además, han sido traducidos en nada menos que 38 idiomas. Su estrategia, llamada Método KonMari, ofrece una hoja de ruta para ordenar nuestras casas y con ello nuestras vidas. Este método divide la casa en cinco categorías: ropa, libros, papeles, komono (accesorios), y cosas con valor sentimental. A medida que te enfrentas a cada una de las cosas que tienes, se supone que debes sujetar cada objeto y preguntarte si te hace feliz. Si la respuesta es “no”, simplemente agradeces al objeto el uso que te ha proporcionado y lo tiras. Una vez que hayas repetido estos pasos con cada cosa, toca organizar lo que te queda al estilo Marie Kondo; colocándolo todo de tal manera que esté bien a la vista.

Si bien es cierto que mucha gente adora el Método KonMari gracias a cuya serie se han lanzado a reorganizar y ordenar, ésta está creando controversia y críticas.

Deshacerse de cosas

En el primer episodio de dicha serie, después de que Marie Kondo revisara todas las cosas de la familia protagonista, muestran las toneladas de bolsas de basura y cajas llenas de cosas desechadas. Algunas cosas las tiran a la basura, otras las venden y otras las donan a las tiendas de segunda mano.

En el segundo episodio, la familia Akiyama calculó que tiraría unas 150 bolsas de basura llenas de sus cosas. Y todavía no estaban ni siquiera cerca del final del proyecto. ¿Alguien ha pensado qué ocurre con todas estas bolsas de basura?

Gran parte de sus cosas terminarán en el vertedero, al igual que los otros 2.120 millones de toneladas de basura que se desechan en el mundo cada año. Y allí permanecerán cientos de años hasta que la naturaleza consiga deshacerse de ellas.

Otras serán donadas a tiendas de segunda mano. Pero si bien donar cosas puede dar una sensación de altruismo, en realidad estamos lejos de ese ideal. Desafortunadamente, las tiendas de segunda mano se usan a menudo como cubos de basura dignificada. A medida que ordenamos nuestras casas, encontramos muchos artículos que consideramos que son demasiado buenos para ser desechados, pero que están rotos, desactualizados o son personales. Pensemos por ejemplo en lo que sucede con los aparatos electrónicos rotos, cintas de video o muebles viejos.

Estos objetos son a menudo donados a tiendas de segunda mano con la esperanza de que alguien pueda utilizarlos. Pero al no haber demanda para dichos productos, las tiendas de segunda mano son incapaces de venderlos e inevitablemente acaban por ser desechados. Al no encontrar su nicho de mercado, estos productos acaban en el vertedero, impactando sobre la economía de estas tiendas de segunda mano que deben pagar un servicio para deshacerse de dichas “donaciones”.

Además, a pesar de que muchas personas tienen la impresión de que la ropa que donan termina en manos de personas necesitadas dentro de sus comunidades, esto solo ocurre con una ínfima parte de las donaciones. La mayor parte de la ropa de segunda mano se empaqueta en plástico y se envía a países en vías de desarrollo, a países como Pakistán y Malasia. En estos países la ropa de segunda mano procedente de países occidentales tiene un impacto muy negativo en los mercados locales frustrando sus esfuerzos por construir su propia industria textil. Los países en desarrollo se están cansando de ser el basurero del mundo occidental, lo que conlleva que algunos países africanos estén ya prohibiendo la entrada de ropa de segunda mano en sus mercados.

¿Todavía crees que donar tu desorden «ayuda a las personas necesitadas»?

Consumismo

En cualquier caso, ordenar con Marie Kondo nos muestra las consecuencias de nuestra adicción al consumo. Nuestras casas están desordenadas y desorganizadas debido a nuestra insaciable necesidad de adquirir cosas nuevas.

De alguna manera, las cosas han adquirido para cada uno de nosotros mucho y poco valor al mismo tiempo. Juegan un papel importante en nuestra vida ya que sacrificamos una cantidad significativa de tiempo para trabajar con el fin de comprar cosas que realmente no necesitamos. Sin embargo, una vez que hemos comprado aquello deseado y nos lo llevamos a casa, parece que pierde todo ese valor. Lo metemos en el fondo del armario y empezamos a pensar en nuestra próxima compra. Las marcas nos hacen creer que nuestra identidad está vinculada a las cosas que compramos, y la única manera de ser felices es obteniendo las cosas correctas. Pero seamos honestos. ¿Todas las cosas que tenemos nos hacen realmente felices?

En su método, Marie Kondo pide a sus participantes que consideren si un objeto en cuestión les produce felicidad. Sin embargo, este concepto no hace nada por contrarrestar el impacto de nuestra sociedad consumista. Si bien una camiseta nos puede hacer felices esta semana, puede perder ese efecto la que viene. La breve vida útil de dicha chispa de felicidad no nos impide comprarla. De hecho, el 99 por ciento de las cosas que compramos, terminan en la basura al cabo de 6 meses. Y el problema no es solo que nuestras compras contaminen el suelo después de que hayamos terminado de usarlas. Los recursos que se utilizan para fabricar y transportar dichos productos también aumentan la presión sobre el ecosistema mundial.

El Método KonMari 2.0

Seamos sinceros. El sistema capitalista está diseñado de tal manera que siempre querremos más. Las cosas que tenemos nunca serán suficientes. Aunque Marie Kondo aboga por la organización de nuestros hogares para aumentar nuestra felicidad, olvida abordar el hecho de que nuestra adicción al consumo es, a día de hoy, insaciable.

Preguntarse si un objeto produce felicidad es un buen comienzo para apreciar nuestras cosas y ser más amables con la naturaleza, pero está lejos del verdadero objetivo. La clave para una organización exitosa es ser mucho más crítico con nuestra necesidad de posesión y adquisición de artículos nuevos. Más tarde, cuando inevitablemente tengamos que deshacernos de ciertos objetos deberemos pensar en la mejor manera de hacerlo. Es hora de presentar el método KonMari 2.0: nuevo y mejorado.

El Metodo Konmari 2.0 Espanol

Este artículo ha sido traducido por Abigail Moreno Ginés.

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