Sostenibilidad

San José Calderas; Volcanes y desarrollo comunitario

San José Calderas; Volcanes y desarrollo comunitario

En la zona rural de Guatemala, al pie del impresionante volcán Acatenango, se encuentra una pequeña comunidad llamada San José Calderas. Este pueblo ha encontrado la forma de sacar provecho de su hermosa ubicación. Todo comenzó con un proyecto en el que los hombres del pueblo eran formados como guías para llevar a los turistas al volcán. Aquí, a una altura espectacular de 3 976 metros, te esperan grandes experiencias disfrutando de volcanes cercanos en erupción, bosques escondidos entre la bruma, zonas para acampar y amaneceres sobre las nubes. ¿En qué consiste el trabajo de estos guías? ¿Cómo afectaron estos cambios a la vida cotidiana de sus habitantes? ¿Y en qué consiste una ruta de dos días? Nos quedamos algunas noches en la comunidad, caminamos por el volcán y lo descubrimos.

APRODE y la comunidad

APRODE, una asociación para el desarrollo de la comunidad, supervisa el trabajo de los guías de San José Calderas. En 2011, Elvin Soy López, ahora coordinador de la asociación, propuso que tomara un nuevo rumbo. 

Gracias a la experiencia adquirida durante sus estudios de turismo, Elvin tuvo la idea de organizar rutas para escalar el volcán. Algunos varones de la comunidad fueron entrenados como guías y, hasta el momento, APRODE ha certificado a 30 de ellos. Ahora los guías llevan a los turistas al volcán casi todos los días, organizando desde excursiones privadas hasta grandes grupos de más de 20 personas. APRODE también ofrece una serie de tours a volcanes y otros lugares de interés natural, tanto en los alrededores como en el resto de Guatemala. Pero su recorrido más popular es la ruta de dos días del volcán Acatenango.

APRODE proporciona con sus actividades una fuente adicional de ingresos para las familias locales, pero también tiene otro impacto maravilloso en la comunidad. Un porcentaje del dinero que se gana revierte directamente en ella a través de otros proyectos, como la reforma de escuelas e iglesias. Además, APRODE se ha convertido en un punto de contacto para organizaciones de desarrollo nacional e internacional. Por ejemplo, trabaja con ConstruCasa, una organización holandesa que busca mejorar las viviendas en Guatemala.

La vida de los guías

Ser guía no es un trabajo a tiempo completo para los de San José Calderas. Por lo general, tienen otro trabajo y algunas tierras de cultivo. Su trabajo como guías es solo un trabajo de media jornada, que trae algo de dinero en efectivo al hogar. «Ganar dinero extra como guía hace que sea más fácil cuidar a mi familia», dice Juan José González, un guía de 27 años que ha sido padre recientemente. “Solo fui a la escuela hasta sexto curso. Si no fuera guía, probablemente solo ganaría 50 quetzales (aproximadamente $ 6.75) al día. Con ese sueldo la vida sería muy difícil porque un par de jeans, por ejemplo, cuestan nada menos que 200 quetzales. El dinero que gano como guía realmente marca una gran diferencia en mi vida ”.

Juan (a la derecha) en la cima del volcán Acatenango

En comparación con los otros guías, Juan cuenta con una ventaja significativa, ya que pasó cinco años en Estados Unidos y habla inglés con fluidez. “Las personas se sienten mejor cuando el guía habla inglés porque saben que pueden hacer preguntas. Si hablas inglés, también consigues más trabajo porque te recomiendan otros turistas que hicieron alguna ruta contigo en el pasado”. 

Juan explica que la gente en Guatemala no aprende inglés en la escuela y que la mayoría de los guías solo hablan español. «Como la mayoría de los turistas solo hablan inglés, es esencial que vengan voluntarios y practiquen inglés con los guías».

Trabajar como voluntario en la comunidad

APRODE recibe voluntarios de forma regular. Permanecen una semana o más y contribuyen a la comunidad de varias maneras. Por ejemplo, antiguos voluntarios han enseñado inglés a guías y niños, han mantenido la web de la asociación o han ayudado con la promoción de los tours. Los voluntarios generalmente se quedan con la familia de Elvin. De ellos se espera que ayuden con el trabajo dentro y fuera de la casa, así como en sus tierras. Esto incluye hacer tortillas, cocinar, recoger melocotones, ayudar con los grupos de turistas y todas las demás tareas domésticas. A cambio de esto, los voluntarios obtienen alojamiento y comida gratuitos y una experiencia inolvidable y auténtica. ¡Una buena opción que recomendamos, sin duda!

Sí, es duro, pero te olvidarás del sudor, la sangre y las lágrimas que se necesitaron para subir una vez que alcances la cima y veas salir el sol sobre las nubes y los volcanes.

Senderismo en Acatenango, ¿por qué tanto alboroto?

Si visitas Guatemala, ir de excursión al volcán Acatenango es absolutamente imprescindible. Sí, es difícil, pero te olvidarás del sudor, la sangre y las lágrimas que necesitaste para subir una vez que alcances la cima y veas salir el sol sobre las nubes y los volcanes.

La caminata comienza al amanecer cuando, después de reunirte con tu guía y tal vez alquilar un equipo, te lleven al pie del volcán a 2 200 metros de altura. Como pasarás la noche en el volcán, debes llevar contigo ropa de abrigo y, al menos, tres litros de agua. Así que, no te sorprendas si tienes que cargar con una mochila bastante pesada. Pero no te preocupes, puedes pagar a un mozo o a un caballo para que te ayude con tu equipaje. El primer día, caminarás hasta el campamento base a 3 600 metros de altura, con seis descansos en el camino, atravesando cuatro microclimas hasta llegar a él. Llegarás completamente exhausto. En ese momento recuerda que tu guía probablemente hace ese mismo recorrido una o dos veces por semana, mientras carga una mochila de 25 kilos. ¡Todo un héroe!

Podrás descansar mientras el guía prepara tu tienda de campaña con un saco de dormir y un colchón. Luego, te preparará una deliciosa cena. Desde el campamento base disfrutarás de unas vistas espectaculares del cercano volcán activo Fuego, que entra en erupción cada 15 o 20 minutos. Como sin duda notarás, el clima es muy diferente a 3 600 metros de altura. Es imprescindible ropa de abrigo, chaqueta, gorro y guantes. ¡Asegúrate de llevarlos contigo!

A la mañana siguiente, te levantarás muy, muy, pero que MUY temprano para caminar los últimos 400 metros hasta la cima en total oscuridad. Esta es la parte más difícil, y estarás tentado de volver al campamento base un millón de veces. ¡Pero NO! ¡Las vistas en la cumbre son impresionantes, y no querrás perdértelas! 

Después de pasar un buen rato (congelándote) en la cumbre, regresarás al campamento base. Aquí desayunarás antes de empezar el descenso del volcán. Llegarás al punto de partida alrededor del mediodía, y desde allí te llevarán de regreso a tu hotel. Lo que nos quedó después de esta experiencia es el peor dolor muscular de nuestra vida, al tiempo que, entre una mueca de dolor y una sonrisa de felicidad, recordamos nuestro heroico logro. ¡Bien hecho!

¿Interesado en hacer senderismo o voluntariado?

Si estás interesado en visitar uno de los volcanes, o pasar tiempo en San José Calderas como voluntario, contacta con Elvin a través del +502 47082809, busca APRODE en TripAdvisor y Facebook, o visita su web para obtener más información.

¿Quieres saber más sobre viajes sostenibles y voluntariado en el extranjero? Echa un vistazo a este artículo sobre el efecto corruptor de hacer voluntariado.

Publicado por Chantal Verdonschot en Sostenibilidad
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‘Cero residuos’: ¿qué, por qué y cómo?

‘Cero residuos’: ¿qué, por qué y cómo?

Parece que el papel que desempeña el ser humano en los problemas medioambientales está finalmente recibiendo la atención que merece. Piénsalo. Probablemente se te haya instado a dejar de usar plásticos de un solo uso y es posible que hayas escuchado que los microplásticos se acaban introduciendo en nuestra cadena alimentaria. ‘Cero residuos’ es uno de esos movimientos medioambientales que está ganando relevancia, y del que quizás ya hayas oído hablar. Entonces, ¿qué es el movimiento ‘Cero residuos’? ¿cuál es su razón de ser? ¿cómo empezarías un estilo de vida sin residuos? ¿qué necesitarías? ¿y dónde buscarías inspiración e información?

¿Por qué cambiar?

Casi puedo oírte pensar: «Yo reciclo, ¿no es eso suficiente?». Bueno, para ser honestos, no lo es. En la Unión Europea se producen 472 kilos de residuos por persona al año. En 2016, el 47% de estos residuos fueron reciclados o compostados. El otro 53% acabó en vertederos o en incineradoras. En Estados Unidos el porcentaje de residuos reciclados o biodegradados fue tan solo del 26% en 2015.

Gran parte de nuestros residuos no se reciclan bien porque es demasiado caro o porque el proceso de reciclaje se vuelve demasiado complejo debido a la mezcla de materiales que componen estos productos. Este es el caso de los tetrabriks y las tazas de café de papel. Además, cada material se puede llegar a reciclar solamente un número limitado de veces. Mientras que el aluminio, los metales y el vidrio pueden reciclarse indefinidamente, existen otros materiales que pueden ser reciclados poco o nada. Por ejemplo, el papel por lo general solo se puede reciclar de cinco a siete veces, y los plásticos solo una o dos veces. Cuando los plásticos y el papel han pasado por su último proceso de reciclaje, se desechan como todos los demás residuos al vertedero o a la incineradora.

Los plásticos que acaban en vertederos pueden tardar entre 450 y 1000 años en descomponerse. Durante este proceso, sustancias químicas peligrosas se filtran al suelo. Estos químicos contaminan nuestras aguas y los alimentos cultivados en nuestros campos. Nuestros residuos también suelen terminar en nuestras aguas, ya sea intencionadamente o sin querer. Al contrario de lo que muchos piensan, el plástico no se descompone naturalmente en el mar, sino que la propia fuerza de las olas lo convierten en microplásticos. Estas partículas son a menudo ingeridas por los seres vivos que habitan dichas aguas, terminando así en nuestra cadena alimentaria. La quema de residuos es considerada el método más popular para deshacerse de la basura en lugar de depositarla en vertederos. Al fin y al cabo, el calor generado resultado de la combustión puede usarse para calentar oficinas y hogares. Desafortunadamente, ésta tampoco es una solución perfecta, ya que dicho proceso libera grandes cantidades de sustancias químicas peligrosas y altamente nocivas para los seres vivos y el medioambiente.

El problema de los envoltorios y embalajes varios no es solo donde acaban una vez que terminamos de usarlos. La producción de cualquier tipo de material requiere recursos naturales, como el petróleo o la madera. Estos recursos se extraen de la tierra, se exportan, se procesan y se distribuyen a otras fábricas o tiendas. En este proceso se usan grandes cantidades de combustibles fósiles y se generan grandes emisiones de contaminantes. Teniendo en cuenta la escasez de combustibles fósiles y los efectos inmediatos de la acumulación de gases de efecto invernadero, lo último que necesitamos es un mayor uso de combustibles que conlleve una gran cantidad de emisiones.

En 2018, se alcanzó el Día de la Sobrecapacidad de la Tierra el 1 de agosto. Este día marca el momento a partir del que empezaremos a consumir más recursos de los que la Tierra puede renovar en un año. En esencia, debido a nuestro uso intensivo de recursos, necesitaríamos 2 Tierras por año. Como los pronósticos muestran que la población mundial continuará creciendo, abordar el uso sostenible de los recursos debe ser una de nuestras prioridades.

Economía lineal, Economía del reciclaje, Economía circular
Fuente

Si estás buscando una razón para unirte al movimiento ‘Cero Residuos’, considera esto. Con el paso de los años, los vertederos se han ido acercando cada vez más a las zonas urbanas. En general, los vertederos se construyen cerca de las comunidades más desfavorecidas, ya que estos grupos de población tienen menos poder para protestar y ser escuchados. Además, la devaluación de la tierra y la contaminación del suelo causada por los vertederos contribuyen a las desigualdades entre comunidades y grupos socioeconómicos. Asimismo, como el reciclaje a menudo no es rentable en el mundo occidental, gran parte de nuestros desechos son enviados a países en vías de desarrollo. Allí, los empleados tienen que lidiar con peligrosas sustancias químicas por un sueldo mísero y sin apenas protección legal. Además, estos residuos no reciclables terminan en la naturaleza y los océanos, poniendo en peligro la fuente de ingresos que representa el reciclaje para estos países en vías de desarrollo.

¿En qué consiste el movimiento ‘Cero Residuos’?

El movimiento ‘Cero Residuos’ intenta reducir nuestro uso de recursos y la contaminación al minimizar los desperdicios que llegan a los vertederos. En resumen, este movimiento pretende evitar producir cualquier residuo que no pueda ser reciclado o compostado. Para reducir nuestros desperdicios, tenemos que pasar de una economía lineal (donde los recursos se envían a vertederos después de su uso) a una economía circular. En una economía circular, los mismos recursos se utilizan indefinidamente y casi no se necesitan nuevos.

Las 5 erres de los Cero Residuos; Rechaza, Reduce, Reutiliza
Recicla, Composta (rot)
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Para minimizar los desperdicios, este movimiento sigue un conjunto de principios establecidos, denominados ‘las 5 erres de los Cero Residuos’.

Rechaza: Los plásticos de un solo uso y los regalos de plástico siempre deben ser rechazados. ¿Quieres una pajita para esa bebida? ¡No! ¿Una bolsa para llevar tu compra? ¡No! ¿Un bolígrafo gratis en un evento? La respuesta siempre debe ser no. La mayoría de estos artículos solo se utilizarán durante unos minutos o simplemente terminarán en el fondo de algún cajón. Se necesitan recursos para crearlos y transportarlos, y no desaparecerán en mucho tiempo, aumentando así la presión ambiental sobre la Tierra. Por supuesto, hay alternativas más respetuosas con el medio ambiente, como bolsas y pajitas de papel. Si bien éstas son opciones alternativas a los productos de plástico, la mejor opción sigue siendo llevar tus propios productos reutilizables, como bolsas de algodón y cubiertos de bambú.

Reducir: Debemos minimizar las cantidades de envases y productos de plástico que compramos y consumimos. Intenta intercambiar productos de plástico por productos empaquetados en papel, o mejor aún, productos sin ningún tipo de embalaje. También puedes disminuir tu consumo comprando solo productos de alta calidad que te garanticen una larga vida útil. Estos deben reemplazar productos más baratos de baja calidad que deben ser reemplazados cada cierto tiempo.

Reutiliza: Antes de tirar algo, considera si puedes reutilizarlo. Los cuencos de vidrio, por ejemplo, puede ser reutilizados para almacenar alimentos; del mismo modo que los tarros pueden servir para congelar sopa o salsas; y ambos se pueden utilizar para tener mejor organizados los armarios de la cocina. Otra forma de reutilizar productos es reparándolos. Los zapatos y la ropa rotos a menudo se pueden arreglar fácilmente, y en las grandes ciudades, generalmente se pueden encontrar negocios para reparar todo tipo de aparatos electrónicos. Al reparar en lugar de desechar, reduces la demanda de nuevos productos y recursos, evitas que los desechos terminen en el vertedero y, a menudo, también ahorras algunos céntimos.

Recicla: Recicla adecuadamente los productos que no se pueden reutilizar. Es posible que tengas que separar los diferentes materiales de un mismo producto o paquete. Por ejemplo, cuando el embalaje está hecho de plástico y papel.

Composta: El último paso del movimiento ‘Cero Residuos’ consiste en no comprar nada que acabe en el vertedero. Por lo tanto, todos los residuos que generes y que no se puedan reciclar deben ser orgánicos. Una vez que hayas terminado de usarlos, debes dejar que se descompongan. Es esencial que estos residuos orgánicos no terminen en vertederos. Ahí acabarán cubiertos por otros residuos que impedirán el contacto con el oxígeno, necesario para la descomposición. Esto significa que tardarán mucho más tiempo en descomponerse y mientras tanto, continuarán su emisión de gases de efecto invernadero. Por todo ello, la mejor manera de dejar que tus desechos orgánicos se descompongan es creando tu propio compost.

Sin embargo, el movimiento ‘Cero Residuos’ es mucho más que simplemente prevenir y deshacerse responsablemente de los desperdicios. También trata de cambiar los hábitos de los consumidores y abordar nuestro deseo infinito de comprar cosas. Después de todo, nuestros hábitos de consumo representan una gran demanda de recursos, uso de combustibles fósiles y transporte. Al seguir las pautas de un consumo sostenible, el llamado “Buyerarchy of things”, se podrían evitar muchas de estas prácticas perjudiciales para el medio ambiente. La pirámide de consumo o «buyarchy» nos ayuda a controlar la necesidad de adquirir cosas nuevas mediante el uso de lo que ya tenemos, los préstamos, los intercambios, las donaciones o la creación. Todas estas opciones deben considerarse antes de pensar en comprar un nuevo producto.

Por dónde empezamos

Comenzar un estilo de vida sin desperdicios no significa cambiar tu vida de un día para otro. El movimiento ‘Cero Residuos’ debe verse como una meta o ideal, donde cada pequeño paso es un logro significativo. Después de todo, cada vez que bebes de tu botella reutilizable en lugar de comprar una de plástico, estás evitando que otra botella más termine en el vertedero. No olvides ser amable contigo mismo y aceptar que al cambiar tus hábitos cometerás errores. ¡Solo trata de aprender de ellos y sigue adelante!

Una cosa que definitivamente no debes hacer es empezar a tirar aquellas cosas que ya tienes pero que no comulgan con los hábitos a adquirir que propone el movimiento ‘Cero Residuos’. Su impacto medioambiental ya estaba «decidido» en el momento en que lo compraste. Así que ahora lo mejor que puedes hacer y lo más respetuoso con el medio ambiente sería usar esas cosas hasta que se agoten o se rompan más allá de una posible reparación. Si realmente no puedes soportar seguir teniendo estos productos en casa, considera donarlos, venderlos o regalarlos antes de desecharlos.

Cierto es que reducir la cantidad de residuos que generamos en nuestras compras y otras actividades cotidianas requiere de algunos preparativos. Aquí encontrarás algunos consejos prácticos y fáciles para evitar generar residuos.

  • Hay una razón por la que la primera R de la pirámide invertida ‘Cero residuos’ significa “Rechaza”. Reconsidera si realmente necesitas esa pajita, servilleta o bolsa que te acaban de ofrecer. A menudo aceptamos plásticos de un solo uso y objetos promocionales gratuitos sin pensar y en muchas ocasiones los acabamos desechando sin haber llegado a usarlos. En caso de que necesites una servilleta, utiliza solo las realmente necesarias en lugar de tomar un puñado que finalmente no utilizarás.
  • Lleva contigo una botella reutilizable para evitar comprar bebida en botellas de un solo uso. ¡Sí! Sabemos que has escuchado esto cientos de veces, ¡pero es importante! En Estados Unidos, solo el 23% de las botellas de agua se reciclan, mientras que el resto termina en vertederos, incineradoras o en los océanos.
  • No olvides tu bolsa reutilizable cuando vayas de compras para así poder evitar el uso de bolsas de plástico. Además, te animamos a que elijas bolsas hechas de materiales naturales. Una bolsa sintética no se puede reciclar al final de su ciclo de vida y termina por convertirse en microplásticos que contaminan el agua.
  • Y hablando de bolsas reutilizables, considera utilizar bolsas pequeñas para reemplazar las de papel y plástico cuando compres fruta, verdura, nueces o pan. Estas bolsas están disponibles en muchas webs aunque tú también puedes animarte y crear las tuyas propias. De hecho, ¿conoces esas pequeñas bolsas que se usan para separar la ropa delicada en la lavadora? También las puedes utilizar para tus compras a granel.
  • Si te gusta tomar café cuando viajas, recuerda llevarte una taza reutilizable. ¡Muchas cafeterías ofrecen incluso un pequeño descuento cuando llevas tu propia taza!
  • Como los supermercados priman la comodidad y facilidad de compra al impacto de dicho consumo, difícilmente podrás llevar a cabo tu compra ‘Cero Residuos’ allí. En su lugar, intenta comprar en panaderías locales, carnicerías, tiendas de ultramarinos y mercados. Es más probable que en estos locales te ofrezcan productos de mayor calidad, así como opciones más sostenibles en cuanto a embalaje. Además, las tiendas que venden productos a granel, es decir, donde los productos no vienen envasados, están experimentando un crecimiento exponencial. Para comprar en ellas, simplemente lleva tus propias bolsas y otros envases para poner tus productos. Si tienes una de estas tiendas en tu vecindario, ¡ve a echarle un vistazo!
  • Si te gusta comprar comida para llevar, considera preparar y llevarte tu propia comida en un recipiente reutilizable. La mayoría de las comidas y refrigerios que se consumen en la calle vienen en un envase de plástico, que a menudo no se puede reciclar adecuadamente. Si se te olvida preparar tu comida para llevar o no puedes resistir la tentación de comprar el almuerzo en tu sitio favorito, considera la opción de sentarte a comer en lugar de pedirlo para llevar. Además, para minimizar el desperdicio, puedes elegir opciones de alimentos con un embalaje más respetuoso con el medioambiente, traer tus propios cubiertos en lugar de usar los de un solo uso y rechazar las servilletas y las bolsas.
  • El baño es generalmente un lugar de la casa en el que utilizamos muchos productos. Una autentica fuente de residuos plástico. Sin embargo, no tiene por qué ser así. Los botes de champú se pueden reemplazar por champú sólido, el gel de baño por pastillas de jabón y los cepillos de plástico por otros de bambú. El tubo de la pasta de dientes se puede reemplazar por pasta envasada en un frasco de vidrio. Además, muchos productos que utilizamos en nuestra rutina de higiene diaria pueden ser reemplazados por otros sin envase. Otros se pueden preparar en casa con solo unos pocos productos caseros. Con la ventaja adicional que los nuestros no contienen las sustancias tóxicas de la mayoría de los productos comerciales. Gracias a Google encontrarás mil y una recetas sobre productos alternativos. ¡Confía en mí, tu piel te lo agradecerá!

Entonces, ¿qué sucede si has dado estos primeros pasos hacia un estilo de vida sin desperdicios y deseas hacer más? ¿Cuál sería el siguiente paso? Ahora deberías echar un vistazo más de cerca a tu basura para identificar patrones. ¿Cuál es el tipo de basura que estás tirando? ¿Existen áreas en las que puedas realizar cambios sencillos para minimizar tus desechos como comprar productos diferentes o aprender a reparar artículos rotos?

Lo siguiente que debes hacer es abordar cada área de tu vida una por una. ¿Qué productos estás utilizando en el baño y cómo puedes reemplazarlos con opciones más respetuosas con el medio ambiente? Ahora haz lo mismo con tu compra de comida, tu tiempo libre, tu jardín, etc. Al concentrarte solamente en un área a la vez, evitarás que este ejercicio te abrume mientras sigues progresando. Insisto: sé que cometerás errores. Las cosas saldrán mal, y tendrás días en los que no tendrás la energía para seguir las pautas de ‘Cero Residuos’. No te desanimes cuando esto suceda. Cada pequeño esfuerzo que realices es excelente, ¡y la próxima vez lo harás mejor!

¿Dónde encuentro inspiración?

A medida que el estilo de vida ‘Cero Residuos’ aumenta en popularidad, su papel en redes sociales, así como en la cultura popular es cada vez más notable. Aquí te presentamos algunas plataformas a las que puedes recurrir para obtener inspiración y consejos.

  • Zero Waste Home fue fundada por Bea Johnson. Aunque el movimiento ‘Cero Residuos’ o Zero Waste existía antes de que llegara Bea, realmente despegó después de que ella comenzase a escribir sobre él en 2009. Bea Johnson publicó un libro y comenzó a viajar por el mundo para concienciar sobre los problemas medioambientales y el movimiento ‘Cero Residuos’. No te pierdas su blog, este inspirador Ted-talk y visita sus redes sociales.
  • Going Zero Waste: Kathryn, una auténtica veterana del ‘Cero Residuos’, lleva escribiendo de forma comprometida sobre este estilo de vida desde hace mucho tiempo. En su blog, encontrarás docenas de artículos útiles para comenzar y crecer en tu propio estilo de vida ‘Cero Residuos’. ¿Quieres saber cómo fabricar productos de higiene personal como la crema dental o el tónico facial? ¡Kathryn lo sabe! ¿Necesitas consejos para comprar ropa de segunda mano? ¡Kathryn los tiene! ¿Necesitas asesoramiento sobre limpieza, cocina o planes para un día de fiesta sin desperdicios? ¡Acude a Kathryn!
  • Jane and Simple Living es un blog sobre cómo vivir una vida respetuosa con el medioambiente y con tu salud. Jane comenzó con este estilo de vida en 2016 y a través de su blog nos embarca en un viaje para reducir los residuos de su vida diaria hasta cero. Deja que te inspire y te enseñe a aplicar los principios básicos de este estilo de vida a través de los cambios que ella misma ha implementado en su cotidianidad.
  • Your RV Lifestyle ha escrito una guía completa para vivir un estilo de vida sin desperdicios mientras viaja y vive en una caravana o RV (Recreational Vehicle). Incluso si nunca has visto un RV de cerca, esta guía sigue siendo muy útil gracias a sus consejos sobre cómo reducir desechos tanto de viaje como en casa. Después de todo, los vehículos recreativos combinan lo mejor de ambos mundos.
  • The Minimalists: no tratan directamente el movimiento ‘Cero Residuos’, pero el contenido es muy relevante para el tema que nos ocupa. The Minimalists nos ayudan a enfrentar la presión interminable por ganar más y más dinero para comprar más y más cosas. Demuestran cómo ese estilo de vida conduce a la infelicidad permanente y genera un impacto medioambiental desastroso. Nos enseñan a minimizar nuestras pertenencias y mantener solo aquellos elementos que consideramos esenciales o que nos hacen felices. ¡No te pierdas su documental en Netflix llamado «The Minimalists»!
  • The Zero Waste International Alliance: Lo reconocemos, ZWIA se enfoca principalmente en empresas, comunidades y gobiernos que quieren trabajar para lograr reducir la cantidad de residuos que producen. Sin embargo, también incluye artículos interesantes sobre el movimiento ‘Cero Residuos’ y el camino a seguir para convertirlo en nuestro estilo de vida. Además, en caso de que haya una empresa, una comunidad o un gobierno interesados en la materia, ZWIA puede proporcionarles los medios y consejos para introducir el movimiento ‘Cero Residuos’ entre sus políticas de funcionamiento.
  • Ecocycle tiene como objetivo crear comunidades que promuevan el movimiento ‘Cero Residuos’ en EE. UU. Además, proporciona información útil para todos aquellos que quieran saber más sobre este estilo de vida. Y contribuye a que los programas escolares incluyan algunas prácticas ‘Cero Residuos’. También financia proyectos de investigación sobre este movimiento para introducirlo en la agenda política.
  • Hay muchos grupos en Facebook a los que puedes unirte para compartir dudas y consejos sobre estos temas. Algunos ejemplos son ‘Begin the Journey 2 Zero-Waste’ y ‘Journey to Zero Waste’. ¿Buscas un grupo donde se use tu lengua materna u otro idioma? Simplemente usa el motor de búsqueda de Facebook introduciendo ‘Cero Residuos’ en el idioma deseado, y seguro que te aparecerán algunos resultados. ¿Buscas más inspiración? ¡Echa un vistazo a la Guía para perezosos que quieren salvar el mundo y nuestra Selección de libros que todo idealista debería leer!

Este artículo ha sido traducido por Abigail Moreno Ginés.

¿Quieres aprender más sobre cómo disminuir tu huella medioambiental? Echa un vistazo a los artículos sobre «El arte engañoso del ecoblanqueo o greenwashing” y la “Guía de la ONU para perezosos que quieren salvar el mundo”.

Publicado por Chantal Verdonschot en Sostenibilidad
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Guía para perezosos que quieren salvar el mundo

Guía para perezosos que quieren salvar el mundo

Reducir la huella ecológica, contribuir a una sociedad más justa, luchar contra la pobreza y mantener nuestros océanos limpios. Salvar el mundo puede ser abrumador. Afortunadamente, no tenemos porqué reinventar la rueda. Uno de los muchos beneficios de Internet es que la información está ahora al alcance de un clic. Con tan solo buscar en Google puedes encontrar infinidad de información y consejos sobre cómo salvar el mundo. ¡Ey, en Idealism101 estamos orgullosos de considerarnos uno de ellos!

Pero es precisamente por esta abundancia de información que podemos sentirnos confundidos y apáticos. Dado que cualquiera es libre de escribir lo que quiera, los consejos y la información en línea suelen ser contradictorios, sin mencionar que los problemas de nuestro tiempo son desalentadoramente grandes. Es difícil mantenerse motivado para actuar cuando parece que cualquier esfuerzo es inútil. 

La Guía de las Naciones Unidas para perezosos que quieren salvar el mundo

Para aquellos que nos sentimos confundidos y apáticos o que simplemente estamos demasiado ocupados como para hacer algo frente al desmoronamiento de nuestro planeta, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) nos ofrece algunas soluciones. La Guía de la ONU para Perezosos que quieren Salvar el Mundo viene repleta de acciones sencillas y efectivas con base científica que todos podemos llevar a cabo para ejercer un impacto positivo. Aunque sea una guía para perezosos, las áreas de acción en dicha guía están agrupadas de acuerdo a su dificultad, presumiblemente para no asustar al más perezoso entre los perezosos.

¡No! El cambio comienza en ti. En serio. Cada humano sobre la Tierra -incluso el más indiferente y perezoso de entre ellos- es parte de la solución. Afortunadamente, hay algunas cosas tan fáciles que podemos adoptar en nuestras rutinas que, si todos lo hiciéramos, marcaríamos la diferencia.

las Naciones Unidas

Para empezar de forma sencilla, la primera categoría de la guía incluye cosas que puedes hacer desde el sofá de casa y que, por extraño que parezca, son cosas importantes que deberías dejar de hacer. Considera ese aparato electrónico que sueles dejar enchufado cuando no lo estás usando, o los documentos que imprimes y que no necesitas, o incluso esas luces que dejas encendidas cuando sales de la habitación. Incluso la persona más perezosa del mundo puede dedicar unos minutos de su tiempo a buscar en Internet y verificar si los productos que adquiere en sus compras son sostenibles y ecológicos. Y todo esto sin moverse del sofá.

¿Te has hecho con los consejos de esta categoría y te animas a ponerlos en práctica? ¡Enhorabuena, ya puedes considerarte una superestrella del sofá!

La siguiente categoría incluye otros pequeños pasos que también podemos hacer desde casa. Piensa en reducir el tiempo que pasas bajo la ducha, comer menos carne y convertir en abono los restos de comida. Además, podrías ahorrar electricidad fácilmente dejando que tu cabello y tu colada se sequen naturalmente, así como ajustando el termostato de la calefacción y del aire acondicionado. ¿Te parece esto pan comido? ¡Enhorabuena, eres un héroe doméstico!

De acuerdo, ¡subamos otro peldaño! La siguiente categoría describe una lista de cosas que puedes hacer en tu vecindario. Por ejemplo, comprar en comercios locales, llevar contigo botellas y bolsas reutilizables o moverte en bicicleta, a pie o en transporte público. Además, ¡el buenazo del barrio seguro que usa solamente los pañuelos que necesita, compra en tiendas de segunda mano y dona todo lo que ya no necesita!

Finalmente, para salvar el planeta en el trabajo y merecer el título de trabajador excepcional, necesitamos donar fruta y aperitivos que no vayamos a consumir a los más necesitados, mostrar buenos hábitos a los más jóvenes, y lo más importante, hacer que nuestras voces sean escuchadas. Reivindica, por ejemplo, el acceso a la sanidad, la igualdad salarial, el uso eficiente de energía para calentar y enfriar, y la lucha contra la discriminación. Solo cuando hagamos todo esto podremos decir que hemos dominado la Guía para Perezosos que quieren Salvar el Mundo.

Es fácil sentirse paralizado e impotente frente al cambio climático, la pobreza y la injusticia. Es por eso que una guía con sencillos pasos para ejercer un impacto positivo en nuestras vidas, y por extensión, en nuestro planeta, es más que bienvenida. Pero recuerda, esta (o cualquier otra) guía no pretende que pongas tu vida patas arriba de un día para otro. Ponerte una meta demasiado ambiciosa puede ser contraproducente, llevarte a la decepción y a la pérdida de motivación si no consigues alcanzarla. En su lugar, recuerda que cada pequeño paso cuenta. ¡Es un pequeño impacto positivo que no habría ocurrido si no fuera por ti!

Haz clic aquí para ver la Guía completa de la ONU para Perezosos que quieren Salvar el Mundo.

¿Quieres saber más sobre cómo disminuir tu impacto ecológico? Mira este artículo sobre el Movimiento Cero Residuos.

Este artículo ha sido traducido por Carlos Moreno Ginés.

Publicado por Chantal Verdonschot en Sostenibilidad
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El arte engañoso del ecoblanqueo o greenwashing

El arte engañoso del ecoblanqueo o greenwashing

A medida que los consumidores son más conscientes del impacto medioambiental y social de lo que compran, sus preferencias por productos sostenibles son más evidentes. El 66% de los consumidores a nivel mundial están dispuestos a pagar más por productos ecológicos; este porcentaje aumenta incluso hasta el 73% entre los millennials.

Un nuevo mercado de productos sostenibles está emergiendo con fuerza y las empresas quieren aprovechar esta oportunidad para formar parte de él. Sin embargo, mientras algunas de ellas buscan mejorar sus productos para acercarlos a este nuevo consumidor más consciente de sus elecciones, otras aprovechan el tirón para “ecoblanquear” sus productos.

El ecoblanqueo se produce cuando una empresa u organización gasta más dinero para convencer al público de que su producto es respetuoso con el medio ambiente que en implementar prácticas comerciales que minimicen su impacto medioambiental. Al utilizar esta técnica, las empresas intentan beneficiarse del cada vez mayor movimiento ecologista, mientras desvían la atención de los efectos nocivos de sus productos.

La historia del greenwashing

Aunque puede parecer que el término ecoblanqueo o greenwashing se ha inventado recientemente, en realidad se utiliza desde hace mucho tiempo. Esta palabra aparece por primera vez en un ensayo de Jay Westerveld en 1986. Resulta que el escritor encontró una pequeña tarjeta en el baño del hotel en el que se alojaba. En esa tarjeta ponía “Ayúdenos a salvar el planeta: todos los días se utilizan millones de litros de agua para lavar toallas que solo se han usado una vez. Usted elige, una toalla en el estante significa “la usaré nuevamente”. Una toalla en el suelo significa ‘por favor, cámbiela’. Gracias por ayudarnos a conservar los recursos naturales de la Tierra”.

En su ensayo, Westerveld describe la ironía de la iniciativa “ahorra una toalla”. Mientras los hoteles desperdician recursos de tantas maneras, ¿realmente importa lavar algunas toallas más? Westerveld sospechaba que lo que jugaba un factor más importante era el ahorro que representaba para dicha empresa lavar estas toallas con menos frecuencia. Fue entonces cuando acuñó el término greenwashing o ecoblanqueo, que deriva del término inglés whitewashing o blanqueo, que significa hacer pasar algo ilegal por algo lícito a través de una presentación sesgada o equivocada.  

Sin embargo, aunque el término greenwashing se inventó en 1986, esta práctica ya existía mucho antes. Todo empezó con el auge del movimiento ecologista, que empezaba a ganar adeptos en la década de los 60, y los primeros intentos de las empresas para sacar beneficios. El crítico social Jerry Mander describió este fenómeno como “eco-pornografía”.

Más tarde, a mediados de los años 80, la compañía petrolera Chrevon dirigió la campaña publicitaria para televisión People Do Campaign (La gente hace campaña) para informar al público sobre sus métodos pro-medioambiente. Esto por un lado. Y por el otro, se dedicaba a violar la Ley del Aire Limpio, la Ley de Agua Limpia y vertía petróleo sobre parajes naturales. Otro caso, en 1991: la empresa química estadounidense DuPont promociona con fervor el uso de doble casco para prevenir los vertidos de petróleo. Resultó que la compañía fue considerada ese mismo año como el mayor contaminante corporativo de EE.UU.

El greenwashing moderno

Estos ejemplos de ecoblanqueo provienen de una época en la que la opinión pública confiaba en los periódicos, la televisión y la radio para informarse. Hoy en día, los consumidores tienen acceso a mucha más información gracias a Internet. Esto les permite verificar la veracidad de los anuncios o afirmaciones de ciertas organizaciones, responsabilizándolas cuando éstos no son fieles a la realidad. Pero, ¿significa esto que el ecoblanqueo ya no existe? Lamentablemente no. Solo significa que el greenwashing es ahora mucho más engañoso.

Algunos ejemplos

Un ejemplo habitual del ecoblanqueo moderno es el plástico “compostable” o “biodegradable”. En 2017, la cadena de supermercados Walmart pagó 1 millón de dólares para resolver una demanda en la que se acusaba a la empresa de vender plásticos etiquetados de forma fraudulenta como “respetuosos con el medioambiente”. La falta de un correcto etiquetado que especifique la rapidez con la que estos plásticos se biodegradan en el vertedero, hace que esta información sea considerada como engañosa. Al fin y al cabo, todos los plásticos son biodegradables. Sólo tardan un par de cientos de años en hacerlo.

Otra forma a menudo no detectada de greenwashing es la «naturaleza» plasmada en las etiquetas de las botellas de agua. ¿Alguna vez has notado cuántas botellas de plástico tienen impresas en sus etiquetas imágenes coloridas de montañas, lagos o fauna silvestre? Estas marcas afirman ser ecológicas y preocuparse por la naturaleza, y al mismo tiempo producen plásticos de un solo uso que terminan en nuestros océanos y en vertederos donde permanecerán durante cientos de años.

Este es el caso de los pañales desechables. A pesar de ver nuestros vertederos llenos de ellos, esto no ha disuadido a muchas marcas que no dudan en embarcarse en esta “moda” del ecoblanqueo de su imagen. Por ejemplo, la línea pura y natural de la marca de pañales Huggies invita a susclientes a descubrir la «experiencia del pañal hecho con materiales suaves y naturales». Sin embargo, solo se especifica que la cubierta exterior es de algodón y nada se habla de los materiales utilizados para el resto del pañal. Si Huggies estuviera realmente preocupado por su impacto medioambiental, ¿no produciría también pañales reutilizables?

Por qué el greenwashing es tan perjudicial

Está claro, ecoblanquear no es ético. Es un acto de engaño y mentira para ganar dinero. Pero los efectos del greenwashing van más allá de eso. Produce confusión en el mercado, especialmente entre los productos sostenibles disponibles. Ello afecta a la elección del consumidor a quien le resulta muy difícil distinguir entre los productos realmente ecológicos y los que solamente lo aparentan.

Imagina ser un consumidor responsable. Quieres comprar productos sostenibles y ecológicos. Haces todo lo que está en tu mano por comprar sólo los productos que se producen en circunstancias laborales justas y que tienen un impacto menor en el medioambiente. Entonces, te surge la duda: de todos estos productos que afirman ser sostenibles, ¿cuántos lo son realmente? ¿te imaginas sentirte engañado y confundido, y simplemente dejar de consumir de manera responsable por este motivo?

El ecoblanqueo disminuye la credibilidad de los productos ecológicos y ello perjudica a las empresas que realmente están aumentando la calidad y sostenibilidad de su marca. Además, hace que sea más difícil para estas empresas hablen sobre sus esfuerzos, ya que esto podría ser recibido con ironía y desconfianza por parte de los consumidores. Todas estas dificultades pueden frenar la voluntad de consumidores y empresas de apostar por disminuir su impacto medioambiental y social.

¿Cómo evitar el greenwashing?

Para ayudar a los consumidores a elegir productos sostenibles, el Informe de Sostenibilidad de Ventas 2015 de Futerra ofrece 10 claves básicas para detectar el ecoblanqueo.

  • Lenguaje dudoso: palabras o términos sin un significado claro, por ejemplo, «respetuoso con el medioambiente».
  • Productos ecológicos procedentes de empresas contaminantes como, por ejemplo, bombillas eficientes producidas en una fábrica que contamina las aguas de los ríos.
  • Imágenes sugerentes: imágenes evocadoras de entornos naturales que insinúan un impacto positivo en el medioambiente (sin justificarlo). Por ejemplo, flores saliendo de tubos de escape.
  • Afirmaciones irrelevantes: enfatizando un pequeño atributo ecológico mientras todo lo demás no lo es.
  • ¿El mejor de su clase? Empresas que afirman ser un poco más ecológicas que el resto, incluso si las demás son terriblemente contaminantes.
  • Simplemente no es creíble. ¿Alguien se cree que pueda haber cigarrillos ecológicos? «Ecologizar» un producto peligroso no lo hace seguro.
  • Lenguaje ininteligible: jerga e información que solo un científico puede verificar o comprender.
  • Amigos imaginarios: una «etiqueta» que parece corresponder a un certificado de calidad por parte de otra entidad pero que en realidad la ha inventado la propia empresa.
  • Ninguna prueba: podría ser correcto, pero ¿dónde está la evidencia?
  • Mentiras directas: afirmaciones o datos totalmente prefabricados.

Este artículo ha sido traducido por Abigail Moreno Ginés.

¿Quieres saber más sobre lo que podéis hacer para disminuir vuestra huella ecológica? Echa un vistazo a este artículo sobre el Movimiento Cero Residuos y sobre la Guía de la ONU para personas perezosas salvar al mundo.

Publicado por Chantal Verdonschot en Sostenibilidad
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El Método KonMari 2.0; Nuevo y mejorado

El Método KonMari 2.0; Nuevo y mejorado

Desde que se estrenó la serie “Ordena con Marie Kondo” en Netflix, las redes sociales se han inundado de imágenes que muestran armarios, habitaciones y cajones perfectamente ordenados. Kondo, con sus más de 15 años de experiencia como asesora de organización, ha ayudado ya a miles de estadounidenses a ordenar y organizar sus casas.

Kondo creó su consultoría con tan solo 19 años. Desde entonces ha escrito dos libros sobre la magia del orden entrando en la lista de los más vendidos. Además, han sido traducidos en nada menos que 38 idiomas. Su estrategia, llamada Método KonMari, ofrece una hoja de ruta para ordenar nuestras casas y con ello nuestras vidas. Este método divide la casa en cinco categorías: ropa, libros, papeles, komono (accesorios), y cosas con valor sentimental. A medida que te enfrentas a cada una de las cosas que tienes, se supone que debes sujetar cada objeto y preguntarte si te hace feliz. Si la respuesta es “no”, simplemente agradeces al objeto el uso que te ha proporcionado y lo tiras. Una vez que hayas repetido estos pasos con cada cosa, toca organizar lo que te queda al estilo Marie Kondo; colocándolo todo de tal manera que esté bien a la vista.

Si bien es cierto que mucha gente adora el Método KonMari gracias a cuya serie se han lanzado a reorganizar y ordenar, ésta está creando controversia y críticas.

Deshacerse de cosas

En el primer episodio de dicha serie, después de que Marie Kondo revisara todas las cosas de la familia protagonista, muestran las toneladas de bolsas de basura y cajas llenas de cosas desechadas. Algunas cosas las tiran a la basura, otras las venden y otras las donan a las tiendas de segunda mano.

En el segundo episodio, la familia Akiyama calculó que tiraría unas 150 bolsas de basura llenas de sus cosas. Y todavía no estaban ni siquiera cerca del final del proyecto. ¿Alguien ha pensado qué ocurre con todas estas bolsas de basura?

Gran parte de sus cosas terminarán en el vertedero, al igual que los otros 2.120 millones de toneladas de basura que se desechan en el mundo cada año. Y allí permanecerán cientos de años hasta que la naturaleza consiga deshacerse de ellas.

Otras serán donadas a tiendas de segunda mano. Pero si bien donar cosas puede dar una sensación de altruismo, en realidad estamos lejos de ese ideal. Desafortunadamente, las tiendas de segunda mano se usan a menudo como cubos de basura dignificada. A medida que ordenamos nuestras casas, encontramos muchos artículos que consideramos que son demasiado buenos para ser desechados, pero que están rotos, desactualizados o son personales. Pensemos por ejemplo en lo que sucede con los aparatos electrónicos rotos, cintas de video o muebles viejos.

Estos objetos son a menudo donados a tiendas de segunda mano con la esperanza de que alguien pueda utilizarlos. Pero al no haber demanda para dichos productos, las tiendas de segunda mano son incapaces de venderlos e inevitablemente acaban por ser desechados. Al no encontrar su nicho de mercado, estos productos acaban en el vertedero, impactando sobre la economía de estas tiendas de segunda mano que deben pagar un servicio para deshacerse de dichas “donaciones”.

Además, a pesar de que muchas personas tienen la impresión de que la ropa que donan termina en manos de personas necesitadas dentro de sus comunidades, esto solo ocurre con una ínfima parte de las donaciones. La mayor parte de la ropa de segunda mano se empaqueta en plástico y se envía a países en vías de desarrollo, a países como Pakistán y Malasia. En estos países la ropa de segunda mano procedente de países occidentales tiene un impacto muy negativo en los mercados locales frustrando sus esfuerzos por construir su propia industria textil. Los países en desarrollo se están cansando de ser el basurero del mundo occidental, lo que conlleva que algunos países africanos estén ya prohibiendo la entrada de ropa de segunda mano en sus mercados.

¿Todavía crees que donar tu desorden «ayuda a las personas necesitadas»?

Consumismo

En cualquier caso, ordenar con Marie Kondo nos muestra las consecuencias de nuestra adicción al consumo. Nuestras casas están desordenadas y desorganizadas debido a nuestra insaciable necesidad de adquirir cosas nuevas.

De alguna manera, las cosas han adquirido para cada uno de nosotros mucho y poco valor al mismo tiempo. Juegan un papel importante en nuestra vida ya que sacrificamos una cantidad significativa de tiempo para trabajar con el fin de comprar cosas que realmente no necesitamos. Sin embargo, una vez que hemos comprado aquello deseado y nos lo llevamos a casa, parece que pierde todo ese valor. Lo metemos en el fondo del armario y empezamos a pensar en nuestra próxima compra. Las marcas nos hacen creer que nuestra identidad está vinculada a las cosas que compramos, y la única manera de ser felices es obteniendo las cosas correctas. Pero seamos honestos. ¿Todas las cosas que tenemos nos hacen realmente felices?

En su método, Marie Kondo pide a sus participantes que consideren si un objeto en cuestión les produce felicidad. Sin embargo, este concepto no hace nada por contrarrestar el impacto de nuestra sociedad consumista. Si bien una camiseta nos puede hacer felices esta semana, puede perder ese efecto la que viene. La breve vida útil de dicha chispa de felicidad no nos impide comprarla. De hecho, el 99 por ciento de las cosas que compramos, terminan en la basura al cabo de 6 meses. Y el problema no es solo que nuestras compras contaminen el suelo después de que hayamos terminado de usarlas. Los recursos que se utilizan para fabricar y transportar dichos productos también aumentan la presión sobre el ecosistema mundial.

El Método KonMari 2.0

Seamos sinceros. El sistema capitalista está diseñado de tal manera que siempre querremos más. Las cosas que tenemos nunca serán suficientes. Aunque Marie Kondo aboga por la organización de nuestros hogares para aumentar nuestra felicidad, olvida abordar el hecho de que nuestra adicción al consumo es, a día de hoy, insaciable.

Preguntarse si un objeto produce felicidad es un buen comienzo para apreciar nuestras cosas y ser más amables con la naturaleza, pero está lejos del verdadero objetivo. La clave para una organización exitosa es ser mucho más crítico con nuestra necesidad de posesión y adquisición de artículos nuevos. Más tarde, cuando inevitablemente tengamos que deshacernos de ciertos objetos deberemos pensar en la mejor manera de hacerlo. Es hora de presentar el método KonMari 2.0: nuevo y mejorado.

El Metodo Konmari 2.0 Espanol

Este artículo ha sido traducido por Abigail Moreno Ginés.

¿Quieres aprender más sobre cómo disminuir tu huella medioambiental? Echa un vistazo a los artículos sobre el “Movimiento Cero Residuos” y la “Guía de la ONU para perezosos que quieren salvar el mundo”.

Publicado por Chantal Verdonschot en Sostenibilidad